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Bluephage, una spin-off de la UB, recibe una ayuda de 250.000 euros y ya supera el millón de euros en aportaciones de capital

La empresa biotecnológica Bluephage ha recibido una ayuda NEOTEC de 250.000 euros dirigida a proyectos empresariales que requieren el uso de tecnologías o de conocimientos desarrollados a partir de la actividad investigadora. La spin-off, fundada en 2016 por los investigadores de la Universidad de Barcelona Joan Jofre, Francisco Lucena, Anicet Blanch y Enric Queralt, presume de tener el indicador viral más rápido, preciso y fácil de usar del mercado. Se trata de un test para cuantificar los bacteriófagos (indicadores víricos) del agua y de los alimentos de una manera sencilla y en menos de cinco horas, en contraste con las casi veinticuatro horas que se necesitan actualmente para hacer este tipo de análisis. Además, los indicadores bacterianos que se utilizan actualmente para analizar la calidad del agua no sirven para determinar la presencia de un amplio abanico de virus causantes de graves enfermedades, y normalmente se basan en métodos de cultivo bastante largos, que requieren mucho tiempo de preparación de materiales, personal cualificado y equipos especiales.

Durante su primera ampliación de capital, en 2017, Bluephage consiguió 180.000 euros, mientras que en 2018 la biotech cerró una segunda ampliación por valor de 702.000 euros. Gracias a la ayuda, y junto con estas rondas de inversiones privadas, Bluephage ya supera el millón de euros en aportaciones de capital. “Esto nos permite consolidar el proyecto empresarial y terminar el desarrollo de los distintos productos vinculados al análisis de indicadores virales en el agua y los alimentos”, explica Enric Queralt, director ejecutivo de la spin-off.

Actualmente Bluephage está terminando la fase de desarrollo de nuevos productos e iniciando la comercialización a escala internacional de una serie de kits de análisis ya terminados. «Estamos hablando con distintos distribuidores de todo el mundo que nos ayudarán a penetrar en los distintos mercados», explica Queralt. Los productos se basan en una tecnología desarrollada por el grupo de investigación Microbiología de Aguas Relacionada con la Salud (MARS) de la Universidad de Barcelona, y están dirigidos a empresas de abastecimiento y saneamiento de agua y a los laboratorios de análisis de agua y de alimentos de cualquier lugar del mundo. «Nuestro proyecto es global, y el reto es ir incorporando clientes de tantos países como sea posible», concluye Enric Queralt.

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