El valor transformador del activismo y el voluntariado
(Año 2026)
Grupo de Investigación en Salud Mental en Primera Persona UB | Salud Mental Cataluña
La colaboración entre la Universidad de Barcelona (UB) y Salut Mental Catalunya ha permitido generar nuevo conocimiento sobre cómo la participación en el activismo y el voluntariado en salud mental influye en el bienestar y las experiencias vitales de las personas implicadas.
Esta alianza entre el mundo académico y el tejido asociativo ha dado lugar al estudio Voluntariado y activismo en salud mental: impactos en el bienestar y la ciudadanía, una investigación que aporta evidencia científica sobre los beneficios personales y comunitarios de la participación social.
El proyecto ha sido impulsado por Salut Mental Catalunya, una de las entidades de referencia en la defensa de los derechos y la inclusión de las personas con experiencias de sufrimiento psíquico, y desarrollado por el Grupo de Investigación en Salud Mental en Primera Persona de la Universidad de Barcelona, con la participación del Dr. Francisco José Eiroá, profesor de la Facultad de Psicología de la UB. La iniciativa surge del interés compartido por comprender mejor cómo las experiencias de participación ciudadana pueden contribuir al bienestar emocional y al ejercicio de la ciudadanía.
El Dr. Francisco José Eiroá destaca el valor de esta colaboración como ejemplo de transferencia de conocimiento con impacto social real: «Esta investigación nos ha permitido evidenciar que el activismo y el voluntariado en salud mental no solo tienen un impacto social transformador, sino que también pueden convertirse en espacios clave de bienestar, reconocimiento y recuperación para las personas que participan en ellos. La colaboración con Salut Mental Catalunya ha sido esencial para conectar la investigación académica con la experiencia directa de las personas».
Resultados que evidencian el impacto en el bienestar y la ciudadanía
El estudio, desarrollado a lo largo de 2025, ha combinado metodologías cualitativas y cuantitativas para obtener una visión integral del fenómeno. La investigación ha incluido tres grupos focales con alrededor de cincuenta participantes y una encuesta en línea que ha recopilado más de 250 respuestas, de las cuales 136 han formado parte de la muestra analizada. Este enfoque ha permitido profundizar tanto en las experiencias personales como en los factores que favorecen o dificultan la participación.
Los resultados muestran que la implicación en actividades de activismo y voluntariado en salud mental está asociada mayoritariamente a experiencias positivas de bienestar. Las personas participantes identifican estos espacios como entornos que promueven la desestigmatización, el sentido de pertenencia, el apoyo mutuo y las relaciones comunitarias. También destacan el empoderamiento personal, el reconocimiento social y la posibilidad de construir un proyecto vital con sentido.
Uno de los aspectos más relevantes de la investigación es que muchas trayectorias de activismo tienen su origen en experiencias personales de malestar, vulneración de derechos o necesidad de apoyo. A través de la participación colectiva, estas experiencias se transforman en compromiso social y acción comunitaria, generando beneficios tanto para las personas implicadas como para el conjunto de la sociedad.
El estudio también pone de manifiesto que factores como la salud percibida, el apoyo emocional, la participación asociativa y las relaciones comunitarias tienen una relación directa con los niveles de bienestar y de conexión con la ciudadanía. Estas conclusiones aportan evidencia útil para orientar políticas públicas y programas de intervención que promuevan la participación activa de las personas en el ámbito de la salud mental.
Este proyecto ejemplifica cómo la colaboración entre universidades y entidades sociales puede generar conocimiento con un impacto real. La combinación del rigor científico de la UB y la experiencia de Salut Mental Catalunya ha permitido producir resultados relevantes tanto para la comunidad investigadora como para los profesionales y las personas implicadas en el ámbito de la salud mental. Un ejemplo de transferencia de conocimiento que contribuye a construir una sociedad más inclusiva, participativa y orientada al bienestar de las personas.