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ColorSensing, nueva spin-off de la UB que permite conocer información relacionada con el estado de los alimentos envasados sin abrirlos

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Ganadería (FAO), cada año se desperdician 1.300 toneladas de comida en todo el mundo, el equivalente al 30% de la producción total. Una parte de este desperdicio se genera durante la cadena de distribución, cuando, para comprobar que los envases salen de la fábrica en buen estado, se hace un control aleatorio perforándolos para medir que los gases del interior de las bandejas sean correctos. Estos envases analizados quedan inutilizables y se tienen que tirar. Pero eso era hasta ahora. ColorSensing, una nueva spin-off  de la Universidad de Barcelona, ​​ha desarrollado una tecnología que permite conocer el estado de los alimentos envasados ​​sin abrirlos.

La tecnología de ColorSensing aporta criterios objetivos para medir la calidad y la frescura de los productos de comida envasados ​​a través de una bandeja inteligente. A partir de un código QR y de un software de lectura y procesamiento de imágenes, la tecnología permite medir parámetros del interior del envase como los gases, la temperatura, el PH y la humedad, entre otros, de manera no invasiva. Gracias, pues, a esta tecnología, se protege al consumidor, se reduce el desperdicio y se asegura la calidad de la comida durante su transporte desde la fábrica hasta el supermercado.

La tecnología surgió de un proyecto de investigación del Dr. Daniel Prades, del Departamento de Ingeniería Electrónica y Biomédica de la Facultad de Física de la Universidad de Barcelona, ​​y que actualmente es el director ejecutivo de estrategia de la spin-off. María Eugenia Martín es la directora ejecutiva, y Peter Pfeiffer e Ismael Benito son los ingenieros químico y electrónico, respectivamente. La Fundación Bosch i Gimpera, por su parte, ha acompañado a los investigadores a la hora de crear la empresa.

Además de la aplicación en los alimentos envasados, la tecnología tiene otros usos que van desde la digitalización de cualquier tipo de sensor colorimétrico, hasta la estandarización de color en imágenes digitales. Un ejemplo en el que el equipo ya está trabajando es el de disponer de imágenes fiables a nivel de color en el ámbito de la dermatología en particular y en telemedicina en general. Gracias a esta aplicación, el equipo ha conseguido recientemente participar en el Programa CaixaImpulse.

En estos momentos el objetivo a corto plazo es validar esta tecnología a través de alguna de las aplicaciones en las que trabaja la spin-off. “Con esta validación pretendemos conseguir una inyección de capital que nos permita seguir desarrollando el resto de aplicaciones que tenemos en nuestro pipeline y seguir buscando empresas interesadas en licenciar la tecnología”, explica María Eugenia Martín, que añade: “Estamos definiendo la estrategia de financiación. Queremos buscar socios que además de capital puedan aportar valor al proyecto”.

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