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Bluephage amplía capital en 702.000 euros para consolidar su tecnología de análisis de la calidad microbiológica del agua

Bluephage ha cerrado una nueva ampliación de capital por valor de 702.000 euros. Se trata de la segunda ronda de captación de inversores realizada por la empresa, después de los 180.000 euros que se alcanzaron en julio de 2017. Estos resultados demuestran el interés despertado por esta spin-off de la Universidad de Barcelona nacida en 2016 y que ha desarrollado una innovadora tecnología de análisis de la calidad microbiológica del agua: un kit que permite detectar y cuantificar los bacteriófagos (indicadores víricos) del agua de manera sencilla y en menos de cinco horas, frente a las más de veinticuatro horas que se necesitan actualmente para hacer este tipo de análisis.

“Esta ampliación de capital supone un aumento de la confianza en el proyecto por parte de los inversores que ya teníamos, ya que algunos de ellos han aumentado su participación, y ello significa por tanto que podemos seguir adelante con el plan de desarrollo y negocio tal como lo teníamos previsto”, explica Enric Queralt, director ejecutivo de Bluephage.

En la nueva ampliación de capital han participado 17 inversores, de los cuales 12 son nuevos, con lo cual Bluephage tiene ya un total de 29 inversores. Los nuevos socios que entran en la compañía se unen a los fundadores: los investigadores de la Universidad de Barcelona Joan Jofre, Francisco Lucena y Anicet Blanch, Enric Queralt, la Universidad de Barcelona (a través de CIC-UB) y la Fundación Bosch i Gimpera, que convirtió en participaciones la ayuda Fondo de Valorización, del programa Fondo para el Impulso de la Innovación (F2i). IELAB, del grupo Aigües de Barcelona, la family office Sánchez Lafuente, ex-propietarios de Laboratorios Gelos, fabricantes de Gelocatil, y Jordi Oliver-Rodés, director general del Laboratorio Dr. Oliver Rodés, son algunos de los socios destacados de la empresa.

En 2019 se comercializarán los kits de segunda y tercera generación

La ampliación del accionariado permitirá seguir adelante con el desarrollo de productos, así como con su certificación y validación por parte de las agencias de salud. Actualmente Bluephage ha sacado al mercado gran parte de los kits de primera generación que analizan indicadores víricos en el agua por los métodos estándar. De hecho, ya se han vendido los primeros kits en el mercado español.

El lanzamiento de la segunda y tercera generación de productos está previsto para el año 2019. Estos nuevos kits permitirán en primer lugar simplificar todo el proceso de análisis, así como reducir el tiempo de obtención de los resultados, que pasará de las más de veinticuatro horas actuales a menos de cinco horas. Finalmente, la tercera generación de kits simplificará aún más el proceso y dará una lectura automatizada de los resultados.

Actualmente la spin-off también trabaja en la comercialización de sus productos en Estados Unidos, donde la Agencia de Protección del Medio Ambiente (Environmental Protection Agency, EPA) de aquel país ha actualizado recientemente los métodos estándar de análisis de los indicadores virales en aguas. Con este objetivo, a principios de este mes de octubre Bluephage expuso con gran éxito sus soluciones tecnológicas en la WEFTEC 2018, la feria anual más grande del mundo sobre la calidad del agua, que tuvo lugar en Nueva Orleans, a la que Bluephage asistió acompañada con una misión de ACCIÓ y el Clúster Catalán del Agua.

Un nuevo paradigma para la evaluación del agua

Los indicadores bacterianos que se usan en la actualidad para analizar la calidad del agua no detectan un amplio abanico de virus causantes de graves enfermedades. Además, implican normalmente métodos de cultivo bastante largos, que requieren bastante tiempo de preparación de materiales, personal especializado y equipos especiales. Bluephage trabaja en el ámbito de la detección de bacteriófagos, unos virus indicadores que contribuyen al control de la calidad microbiológica del agua, de alimentos y de biosólidos. El producto se basa en una tecnología desarrollada por el grupo de investigación Microbiología de Aguas Relacionada con la Salud (MARS) de la Universidad de Barcelona. Además de detectar contaminación vírica en el agua de manera más eficiente y sencilla, este nuevo método es aplicable al control microbiológico de productos alimenticios o derivados de otros sectores Industriales.

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