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Una tecnología de la Universidad de Barcelona abre la puerta a productos químicos más sostenibles para las industrias farmacéutica, energética y de materiales

La Universidad de Barcelona (UB) ha desarrollado una nueva metodología catalítica para producir γ-valerolactona (GVL), un compuesto químico de alto valor añadido con aplicaciones en sectores como el farmacéutico, los biocombustibles, los polímeros o la perfumería.

La tecnología ofrece una alternativa más sostenible a los procesos convencionales de síntesis, que a menudo requieren condiciones de reacción más exigentes, un elevado consumo energético o el uso de materias primas de origen fósil.

La innovación ha sido impulsada por el equipo liderado por las doctoras Elvira Gómez y Albert Serrà, de la Sección de Química Física del Departamento de Ciencia de Materiales y Química Física de la Facultad de Química de la Universidad de Barcelona. El proyecto se centra en el uso de la catálisis fototérmica, una aproximación que permite aprovechar la luz como fuente de energía para activar reacciones químicas de forma más eficiente.

La γ-valerolactona (GVL) está considerada una plataforma química clave en la transición hacia una economía más sostenible y basada en recursos renovables. Puede obtenerse a partir de precursores procedentes de la biomasa y actuar como disolvente verde en la industria farmacéutica, como aditivo para combustibles, como precursor de nuevos materiales poliméricos o como intermediario en la producción de compuestos de interés industrial.

La tecnología desarrollada por la UB permite producir GVL mediante catalizadores basados en níquel, un material asequible y escalable, y, lo que es más importante, evita el uso de hidrógeno gaseoso en la reacción de hidrogenación. El proceso se lleva a cabo a temperaturas más bajas, con menor presión y en tiempos de reacción más cortos, lo que puede contribuir a reducir los costes y el impacto ambiental en comparación con los métodos tradicionales.

Una de las principales ventajas de la invención es su compatibilidad con la síntesis solar. Los catalizadores desarrollados presentan una amplia absorción del espectro solar, lo que abre la puerta a procesos químicos impulsados por energía renovable. Esta característica refuerza el potencial de la tecnología en el contexto de la química verde, la eficiencia energética y la valorización de residuos de biomasa.

«Esta tecnología nos permite avanzar hacia procesos químicos más sostenibles, capaces de transformar recursos renovables en compuestos de alto valor industrial con un menor consumo energético y sin depender de reactivos más complejos o contaminantes», destaca la Dra. Gómez. «El reto ahora es seguir desarrollando el proceso y explorar su escalabilidad en colaboración con empresas interesadas en la producción de productos químicos renovables.»

La tecnología se encuentra actualmente en un nivel de madurez tecnológica TRL 3 y está protegida mediante una solicitud de patente europea. La Fundación Bosch i Gimpera, oficina de transferencia de conocimiento de la Universidad de Barcelona, trabaja para promover su licencia o codesarrollo con empresas de los sectores químico, farmacéutico, energético o de materiales.

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