La Universidad de Barcelona desarrolla nuevos compuestos con potencial para tratar el dolor sin efectos sedantes
Un equipo de investigación de la Universidad de Barcelona (UB), liderado por la Dra. Carmen Escolano, del Departamento de Farmacología, Toxicología y Química Terapéutica de la Facultad de Farmacia y Ciencias de la Alimentación, en colaboración con la Universidad de Granada (UGR), ha desarrollado una nueva familia de compuestos con actividad analgésica que podría abrir nuevas vías para el tratamiento del dolor crónico sin los efectos secundarios habituales de los fármacos actuales. La tecnología, disponible para su licencia a través de la Fundación Bosch i Gimpera (FBG), representa una alternativa innovadora en un ámbito con una elevada necesidad médica no cubierta.
El dolor es una de las principales causas de discapacidad a escala mundial y conlleva un importante impacto social y económico. Aunque los tratamientos para el dolor agudo están ampliamente utilizados, las opciones disponibles para el dolor crónico —especialmente el neuropático— siguen siendo limitadas, tanto por su eficacia reducida como por los efectos adversos asociados, como la somnolencia o los problemas de coordinación. Este contexto pone de manifiesto la necesidad de nuevas soluciones terapéuticas más seguras y eficaces.
La nueva tecnología se basa en el desarrollo y la caracterización de una serie de 40 compuestos con una estructura química innovadora. Mediante estudios preliminares para evaluar su comportamiento farmacológico, se han identificado varios candidatos con actividad analgésica significativa en modelos preclínicos de dolor neuropático. Los resultados muestran, además, una respuesta dependiente de la dosis y una elevada potencia.
Uno de los aspectos más relevantes de estos compuestos es que, a diferencia de otros tratamientos de referencia, al menos uno de los candidatos no presenta alteraciones en la coordinación motora, uno de los efectos adversos más frecuentes en los fármacos actuales para el dolor neuropático. Además, los primeros estudios indican un perfil favorable en términos de propiedades farmacocinéticas y de seguridad, lo que refuerza su potencial de desarrollo.
Los compuestos han sido sintetizados mediante procesos eficientes en una sola etapa y bajo condiciones de química verde, lo que facilita su escalabilidad y su posible transferencia al sector industrial. Actualmente, la tecnología se encuentra en una fase inicial de desarrollo (TRL3) y está protegida por una solicitud de patente europea.
Con un mercado global de tratamientos para el dolor en crecimiento y una demanda clara de nuevas soluciones para el dolor crónico, esta tecnología representa una oportunidad relevante para empresas farmacéuticas y biotecnológicas. El equipo de investigación busca establecer acuerdos de licencia, aunque también se contemplan otras formas de colaboración para avanzar en su desarrollo y acercamiento al mercado.
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