El proyecto fetaLife de BCNatal para los prematuros más extremos logra una supervivencia de 21 días en una incubadora líquida
Después de más de cinco años, el equipo científico del proyecto fetaLife ha desarrollado un prototipo funcional de placenta artificial o incubadora líquida que ha logrado una supervivencia de 21 días en buen estado en un modelo experimental y más de 13 meses de supervivencia posnatal una vez fuera del dispositivo, con buenos resultados de neurodesarrollo. El objetivo del proyecto es aumentar la supervivencia y, sobre todo, reducir las graves secuelas que afectan a la mayoría de los recién nacidos prematuros más extremos, es decir, aquellos que nacen con seis meses de gestación o menos.
Esta iniciativa disruptiva, liderada por el Dr. Eduard Gratacós, catedrático de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad de Barcelona (UB), cuenta con un impulso de 7,65 millones de euros por parte de la Fundación ”la Caixa”. El proyecto se desarrolla en BCNatal, centro clínico y de investigación en medicina fetal y neonatal vinculado al Hospital Sant Joan de Déu, el Hospital Clínic Barcelona y la Universidad de Barcelona.
Una incubadora líquida es un sistema en el que un bebé extremadamente prematuro puede vivir de una forma similar a la vida intrauterina, lo que constituye una solución más natural. El prototipo desarrollado por BCNatal, del que ya se han realizado varias versiones, incluye un entorno líquido y permite al prematuro continuar desarrollándose conectado a un sistema de circulación extracorpórea a través de su cordón umbilical.
Las mejoras tecnológicas y el importante avance en los protocolos de soporte médico —que incluyen la administración de nutrición, hormonas y otros medicamentos, y contemplan los posibles escenarios clínicos y las actuaciones médicas necesarias para revertirlos— han permitido mejorar la supervivencia dentro del sistema y lograr una transición neonatal exitosa. Esta transición simula los pasos previstos para su futura aplicación en humanos: el traslado desde la incubadora líquida a una incubadora convencional cuando los órganos hayan alcanzado un grado suficiente de maduración.
Sigue siendo fundamental el sistema propio de monitorización, que permite una vigilancia permanente y remota por parte del equipo médico para llevar a cabo un control intensivo del estado y del desarrollo del feto. Otro de los grandes avances logrados hasta la fecha ha sido la mejora del sistema extracorpóreo de circulación, compuesto por una membrana oxigenadora y un conjunto de componentes (tubuladuras y cánulas) específicamente diseñados para facilitar la circulación sanguínea y su oxigenación, reproduciendo el proceso que se produce de forma natural durante la vida intrauterina a través de la placenta materna y del cordón umbilical.
Fase de validación experimental para acercar la tecnología a la práctica clínica
Mediante el uso de un modelo ovino, el equipo ha diseñado y descrito hasta la fecha las técnicas quirúrgicas y los protocolos necesarios para llevar a cabo una transición sin incidencias desde el útero a un prototipo de incubadora líquida, logrando una supervivencia de 21 días dentro del sistema.
Se ha dado un paso relevante para acercar el sistema a la práctica clínica: demostrar que la transición neonatal es posible. La transición neonatal es un proceso similar al «nacimiento» del feto, en el que pasa de la incubadora líquida a la vida extrauterina y comienza a utilizar sus pulmones como cualquier recién nacido. El proyecto ha realizado ensayos que han permitido obtener recién nacidos viables tras permanecer en la incubadora líquida. En un caso concreto, el de la oveja Gaia, que actualmente tiene más de un año de vida, se ha estudiado su neurodesarrollo a largo plazo, obteniéndose resultados normales.
Desde sus inicios, en 2021, el proyecto cuenta con un comité propio de aspectos éticos, sociales y de seguridad, en el que están representadas las familias de los recién nacidos. La parte relativa a los aspectos éticos que implica la transferencia del sistema para su uso en humanos está liderada por el Institut Borja de Bioètica, con el que el equipo investigador del proyecto trabaja de forma conjunta.
El proyecto ha sido analizado y evaluado favorablemente en dos ocasiones por un panel de expertos de reconocido prestigio internacional en medicina fetal y neonatal procedentes de cinco países.
Se trata de un ejemplo del efecto multiplicador de la colaboración entre las instituciones públicas y la filantropía en investigación e innovación biomédica. BCNatal es un centro clínico y de investigación en medicina fetal y neonatal adscrito al Hospital Clínic Barcelona y al Hospital Sant Joan de Déu. Por su parte, la Fundación ”la Caixa”, que ha impulsado el proyecto desde el principio con una aportación de 7,65 millones de euros, ha hecho posible la fase experimental del proyecto y lo ha consolidado como el único de estas características en Europa.
Tras los resultados obtenidos, en 2025 se creó fetaLife Technologies, una empresa derivada (spin-off) del Hospital Clínic, el Hospital Sant Joan de Déu y la Universidad de Barcelona, con el objetivo de acercar esta tecnología a la práctica clínica. El próximo año, el equipo del proyecto centrará sus esfuerzos en introducir una mejora tecnológica, en colaboración con la industria, para adaptar el sistema a su uso en humanos, así como en iniciar los preparativos éticos y legales necesarios para obtener la aprobación del primer estudio en humanos, previsto para 2028-2029, con la inversión correspondiente. Para esta nueva etapa está prevista la incorporación de nuevos financiadores. En cuanto a la Fundación ”la Caixa”, ya ha anunciado que seguirá apoyando el proyecto, que también ha contado con donaciones de otras entidades.
Una solución disruptiva para salvar la vida de los recién nacidos prematuros
Aunque más del 90 % de los embarazos llegan a término con normalidad, la vida fetal sigue siendo una de las etapas más importantes en el desarrollo del ser humano. Uno de los principales problemas que aún no se ha resuelto es la prematuridad extrema (seis meses de gestación o menos), una situación que afecta a 25.000 familias cada año solo en Europa. La supervivencia de los prematuros extremos, incluso en unidades de excelencia, es baja (entre el 25 % y el 75 %), y una proporción significativa de los supervivientes presenta secuelas importantes durante toda su vida.
Antes de los seis meses de embarazo, los pulmones, los intestinos y el cerebro del feto están poco desarrollados y no preparados para funcionar correctamente. Un recién nacido extremadamente prematuro es, en realidad, un feto que debe sobrevivir en un entorno altamente antinatural. Con un peso inferior a 1.000 gramos, estos bebés necesitan soporte respiratorio y alimentación por vía intravenosa para mantenerse con vida, pero ello puede provocar complicaciones y tener un impacto en su vida futura. Por ello, la incubadora líquida puede convertirse en una solución capaz de mejorar la calidad de vida de estos recién nacidos.
El grupo de investigación liderado por el Dr. Gratacós tiene un marcado carácter interdisciplinar. En el proyecto participan más de 35 investigadores de distintas disciplinas —médicos de diversas especialidades, biólogos, ingenieros y personal de enfermería— y colaboran otros 35 profesionales, aunque en algunas fases han llegado a implicarse hasta 150 personas.
Además del proyecto fetaLife de BCNatal, en la actualidad solo existen otros cuatro grupos en el mundo —uno en Filadelfia y otro en Michigan (Estados Unidos), un consorcio entre Australia y Japón, y otro grupo en Toronto (Canadá)— que han desarrollado modelos experimentales similares y han logrado avances significativos en los últimos años.
